Fincas rústicas en Madrid, y su problemática

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En una visita a una finca rústica en junio, me topé con cazadores que disparaban palomas torcaces en plena época de cría. Esta práctica, justificada aún con supuestos daños a la agricultura, es indignante: Cada paloma que abatimos, están condenando a morir a unos pichones. Hay opciones más responsables, como retrasar la media veda hasta después de la cría, o bien ampliar el número de jornadas de caza en temporada para, así, poder hacer un control de la población sin atentar contra el bienestar de los animales. Pero bajo esas primeras cacerías, no es la agricultura lo que impulsa ahora el negocio lucrativo que sacrifica la dignidad de la especie.

Este mes de junio, visitando una finca rústica para vender, me encontré que había cazadores, para mi sorpresa, que estaban abatiendo palomas torcaces.

Para los neófitos en la materia, les informo que las palomas torcaces están criando desde junio hasta mediados de agosto. Es decir, estaban abatiendo palomas en época de cría.

Empecé a indagar y me dijeron que se abatían por daños a la agricultura. A mí me parece indigno, ahora que se lleva mucho el bienestar animal, que se controle el número de palomas en época de cría. Es decir, cada paloma que matas estás condenando a dos pichones a morir de hambre y sed en el nido. ¿Dónde estás los ecologistas ahora?

Si quieren reducir el número de ejemplares de una especie, lo que hay que hacer es ponerse en manos de un experto pero, desde luego, por dignidad de la especie, nunca en época de cría.

Voy a dar mi humilde opinión de actuaciones que se pueden hacer antes de cometer semejante atrocidad.

Abrir la media veda, como hacían hace apenas algunos años, el 15 de agosto, que si bien es un poco pronto (las últimas palomas están todavía criando), lo ideal sería una semana después.

Y no cerrarla. Es decir se cazaría la paloma desde el 15 o20 de agosto y se empalmaría con la veda general. De esta forma, en vez de cazar la paloma 15 días se cazaría unos 24 días.

24 días en vez de 15, pero después de que hayan criado. ¡Por bienestar animal! Por dignidad hacia la especie. Por compasión hacia esos pichones que se les condena a la muerte más cruel.

También pueden aumentar los días a la semana: En vez de tres (jueves, sábados y domingos), poner los martes, o los lunes y martes, o los lunes, martes, miércoles y viernes. Además de los tres días mencionados.

Le aseguro que se podría controlar el número de palomas drásticamente. PERO EN SU TIEMPO. NO CUANDO ESTÁN CRIANDO.

“Es que hacen daño a la agricultura”

Lo que tienen que hacer los agricultores, propietarios de fincas rústicas de caza, es no sembrar leguminosas tempranas para así llevar al forestal de turno y que vea que las palomas se están comiendo la cosecha. Claro la cosecha temprana, sembrada adrede para inflarte a ganar dinero vendiendo los puestos a precios astronómicos.

Es decir que, con la excusa de que se comen la cosecha, hacen el agosto a consta de unas animalitos que están criando.

¿Por qué no siembran más tarde, como se hacía antaño, y con la variedad de antes para que la cosecha esté en agosto? Pues, también lo hacen señores, siembran variedades tempranas para que estén en junio y variedades tardías para que estén julio y agosto. NEGOCIO REDONDO.

Esto no tiene nada que ver con la agricultura y sí mucho con el negocio.

Con esto, negocio redondo. Y, ¿creen ustedes que recogen los guisantes? No, rotundamente no, porque los siembran para machacar a las palomas que están criando. Solo y únicamente con este fin. VERGÜENZA, ¿DÓNDE ESTÁN LOS ECOLOGISTAS? ¿O las palomas no dan dinero, pero los lobos sí?

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