Fincas rústicas de caza menor

Para elegir bien una finca de caza menor, entre otras muchas cuestiones, hay que tener en cuenta que tenga una proporción adecuada de agua comida y refugio.

No es lo mismo una finca de labor, que le pones las típicas cabañitas para que se refugien las perdices (por muchas que pongas), que una finca que tenga refugio natural.

Si podemos permitirnos el lujo de poder elegir una finca de caza menor, sin tener en cuenta otras variables como ingresos  por la agricultura, la ganadería, subvenciones etc. Es mejor que tenga más refugio que parte laborable. Lo ideal es monte, regueros, maleza de todo tipo rodeando  pequeñas zonas de siembras (a modo de isletas irregulares).

Quizás la proporción ideal sea un 50%- 50% o un 60-40, bien el 60 de monte o de labor. Pero casi más importante que el porcentaje en sí, es la forma de cómo esté organizado. Me explico, si ese 50%-50% es toda la parte laborable junta y todo el monte junto, no es lo más recomendable. Lo ideal es que haya isletas de monte en medio de la labor, o al revés, que esté la parte laborable en medio del monte. Montando, en cualquiera de los dos formatos, mosaicos irregulares.

F.G.

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Fincas agrícolas

Fincas rústicas en Madrid, y su problemática

En una visita a una finca rústica en junio, me topé con cazadores que disparaban palomas torcaces en plena época de cría. Esta práctica, justificada aún con supuestos daños a la agricultura, es indignante: Cada paloma que abatimos, están condenando a morir a unos pichones. Hay opciones más responsables, como retrasar la media veda hasta después de la cría, o bien ampliar el número de jornadas de caza en temporada para, así, poder hacer un control de la población sin atentar contra el bienestar de los animales. Pero bajo esas primeras cacerías, no es la agricultura lo que impulsa ahora el negocio lucrativo que sacrifica la dignidad de la especie.

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